CDMX : cosmopolita, vibrante .. y siempre sorprendente.
Estuve unos días en Ciudad de México y, como siempre, me dejó con ganas de volver. Esta ciudad tiene el don de reinventarse cada vez que la visitas, y en este viaje me regaló momentos y sabores para recordar.
Empezamos con desayunos que te llenan de energía por ejemplo en Larios o la terraza del hotel que nos hospeda a Martín y a mí desde hace más de 20 años. Mi favorito: Hotel Geneve.
Seguimos de paseo por Presidente Masaryk, donde la moda y el diseño conviven con esa vibra chic tan única. Hice una pausa en Tane para una foto en su letrero icónico (y un capricho), imposible no llevarse un recuerdo.
Rosa Negra fue el almuerzo perfecto antes de una noche de karaoke en Sala de Despecho, porque viajar también es cantar a todo pulmón. (De hecho a eso vine con Dani )
Este lugar convoca y absorbe. Lo máximo ! Para la cena, Entremar y su cocina de mar o la barra de sushi de LWashi, variedad abierta extraordinaria.
Si vas por el Zócalo, nada como un café con leche en El Popular después de visitar la Catedral y el Templo Mayor. Nada como un café con leche viendo el movimiento del centro histórico, y hasta la caravana de Claudia Sheinbaum como me tocó a mí (4 camionetas y punto)
Y si el plan es más relajado, un paseo por el Barrio Condesa y sus parques es ideal. El Parque de Río de Janeiro es un regalo: bello, lleno de vida y con espacio para que los perros se bañen en la fuente, rodeados de puestos con artículos perrunos. Me encantó este barrio.
Rosetta fue nuestro almuerzo de lujo y la Cafebrería El Péndulo nuestra parada para llevarnos un par de libros de autores mexicanos. Todo esto antes de que Maluma nos esperara en el Palacio de los Deportes para una noche llena de música, energía y mezcalitos.
El domingo lo dedicamos a Teotihuacán: caminar entre pirámides, comer en La Gruta, comprar artesanías y sombreros a precios buenísimos y regresar a la ciudad por un helado en Nieve de Olla sin lactosa y full saludable delight para cerrar el viaje con dulzura. A la salida de la “nieve” nos cayó lluvia de granizo literal lo que nos hizo apurarnos al hotel a empacar.
CDMX, como siempre, logra ser muchas ciudades en una. Y yo, como siempre, me despido pensando: nos vemos pronto.
Les comparto fotitos
Vivi



Tremenda ciudad! Gracias por los datos.